Italia
La nueva ley de inmigración italiana, pendiente de ratificación en el Senado, simplifica todos los trámites y controles, haciendo más sencilla la inmigración legal y persiguiendo con más medios la ilegal. La ley concederá permiso de residencia de dos años a todos los inmigrantes con un contrato legal de trabajo. Si lo prorrogan, pueden obtener un permiso de residencia definitivo al cabo de cinco años. Además, cada familia italiana puede legalizar a una empleada doméstica o personas que ayudan a ancianos. Las cuotas de inmigración las decide cada año el Gobierno según las solicitudes de cada región.
Al mismo tiempo, simplifica la expulsión con reenvío al país de origen y penaliza con cárcel la entrada ilegal después de haber sido expulsado. El sistema pretende desarticular las mafias de tráfico de inmigrantes.
El Consejo de Ministros portugués aprobó el pasado jueves un anteproyecto de ley que impide la entrada de ilegales mientras se garantiza la integración social de los regularizados.La ley entrará en vigor este año y atribuye a los municipios la función de establecer el número de inmigrantes necesarios en la zona, según la demanda de mano de obra y la capacidad de respuesta a sus necesidades sociales. Los inmigrantes que no consigan demostrar que poseen un contrato de trabajo anterior a noviembre de 2001 (fecha de la última regularización extraordinaria) recibirán en breve una notificación de expulsión. Para luchar contra el tráfico de clandestinos y los explotadores de mano de obra ilegal, las sanciones se «agravan significativamente.
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