domingo, 25 de noviembre de 2007

Europa endurece sus leyes para hacer frente a la presión de la inmigración ilegal

Italia
La nueva ley de inmigración italiana, pendiente de ratificación en el Senado, simplifica todos los trámites y controles, haciendo más sencilla la inmigración legal y persiguiendo con más medios la ilegal. La ley concederá permiso de residencia de dos años a todos los inmigrantes con un contrato legal de trabajo. Si lo prorrogan, pueden obtener un permiso de residencia definitivo al cabo de cinco años. Además, cada familia italiana puede legalizar a una empleada doméstica o personas que ayudan a ancianos. Las cuotas de inmigración las decide cada año el Gobierno según las solicitudes de cada región.
Al mismo tiempo, simplifica la expulsión con reenvío al país de origen y penaliza con cárcel la entrada ilegal después de haber sido expulsado. El sistema pretende desarticular las mafias de tráfico de inmigrantes.

Portugal
El Consejo de Ministros portugués aprobó el pasado jueves un anteproyecto de ley que impide la entrada de ilegales mientras se garantiza la integración social de los regularizados.La ley entrará en vigor este año y atribuye a los municipios la función de establecer el número de inmigrantes necesarios en la zona, según la demanda de mano de obra y la capacidad de respuesta a sus necesidades sociales. Los inmigrantes que no consigan demostrar que poseen un contrato de trabajo anterior a noviembre de 2001 (fecha de la última regularización extraordinaria) recibirán en breve una notificación de expulsión. Para luchar contra el tráfico de clandestinos y los explotadores de mano de obra ilegal, las sanciones se «agravan significativamente.
Gran Bretaña
En la política británica resulta a veces muy complicado separar la realidad de la ficción, de manera que aún no sabemos si los buques de guerra al servicio de Su Majestad se vendrán de veras al Mediterráneo para hacer un trabajo (interceptar barcos con inmigrantes clandestinos) que los países ribereños, desde el punto de vista de Londres, no son capaces de resolver de forma satisfactoria.Por ahora, este plan de policía marina es sólo una idea cuya evaluación se ha solicitado al Ministerio de Defensa. Lo mismo sucede con el resto de las «medidas»: expulsión de refugiados cuya solicitud de asilo haya sido rechazada, con independencia de que recurran; creación de nuevos campos de concentración, o suspensión de las ayudas que reciben países que no hacen nada para frenar el fenómeno migratorio en su origen. Todo esto son planes, no disposiciones concretas. Por supuesto, es ésta la intención, pero los británicos prefieren dar la apariencia de ser los más decididos y efectivos en Europa.

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